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Heridas de la infancia

superar heridas de la infancia

Heridas de la infancia y la función del ego

¿Sientes que siempre atraes ciertos comportamientos o

actitudes por parte de los demás?

La gran mayoría de personas tiene una herida de la infancia. Esta o estas heridas pueden terminar dirigiendo tu comportamiento sin que te des cuenta.  Sentir esta herida es doloroso, pero no ser consciente de que está presente en tu vida, o bien, querer tapar sin sanar, a la larga lo es más. En función de tus heridas atraes hacia ti ciertos comportamientos o actitudes por parte de otros. 

Existe un factor que hace que creas que no sufres ninguna herida, y este es el ego. A parte de hacerte creer que no tienes ninguna herida de la infancia,  está convencido de que si las niegas te harán menos daño. Entonces, haces todo lo posible para ignorar las heridas y sobre todo para no sentirlas

El ego, para evitar que sientas el sufrimiento creado por una herida, te incita a ponerte una máscara cada vez que esta herida se activa. El objetivo que tiene es protegerte, pero sin embargo, está impidiendo que sane la herida. 

El ego busca constantemente paralizar el progreso de las cosas, rechaza el cambio sea como sea y tiene como especialidad el sufrimiento. De todos modos:

Es siempre nuestra percepción o nuestra interpretación de los hechos lo que causa nuestro sufrimiento,

no lo que otra persona sea o haga.

A continuación te expongo las 5 heridas de la infancia (propuestas en el libro de “La sanación de las 5 heridas” de Lise Bourbeau) y te las explico, de manera que te puedas analizar y identificar si tienes alguna de ellas:

1.Miedo al abandono

  • Sientes dificultad para manejarte por ti mismo/a y para hacer o decidir algo solo/a. 
  • Sueles pedir consejos o opinión de otras personas y eres capaz de hacerte pasar por inútil con tal de recibir ayuda, pero no porque no sepas o puedas hacer algo. 
  • Temes a la soledad, lo que conlleva sentir incapacidad para terminar las relaciones. 
  • Buscas la presencia y la atención de los demás. Necesitas, sobre todo, ser apoyado/a por tu entorno. 
  • Sufres con frecuencia una tristeza profunda estando solo/a, sin saber muy bien por qué.

2.Miedo al rechazo

  • Crees profundamente que no vales para nada o que vales poca cosa. 
  • Te sientes constantemente insatisfecho/a por lo que eres. 
  • Te consideras una nulidad y te juzgas como alguien de poca valía y con baja autoestima. 
  • Estás convencido/a de que si no existieras, no supondría una gran diferencia.
  • Te sientes aislado/a de los demás e incomprendido/a. 
  • Has desarrollado varias estrategias de huida. 
  • Tienes miedo a molestar o de no resultar interesante. 
  1. Miedo a la injusticia
  • Tienes miedo de perder el control y de parecer imperfecto/a a los ojos de los demás. 
  • Quieres mostrarte vivo/a y dinámico/a, aunque estés agotado/a. 
  • Raramente admites que tienes un problema, inmediatamente añades que “no es para tanto”, que te las apañas bien solo/a o bien, contarás cómo solucionaste el problema por ti mismo/a. 
  • Eres un/a gran optimista y siempre quieres parecer positivo/a. Te controlas para parecer perfecto/a y para corresponder al ideal que te has fijado o al que crees que los demás tienen de ti.
  • Muestras muy de vez en cuando tus sentimientos porque no sabes gestionar tu gran sensibilidad. 
  • Antes de darte un capricho, debes merecerlo por haber hecho un buen trabajo. A menudo, te sobreesfuerzas al querer mejorar tu rendimiento y no respetas tus límites. 
  • Todo debe ser justo, estar justificado y ser justificable. 
  • Cuando te sorprenden con las manos en la masa, te justificas inmediatamente. Para ello puedes mentir y, por temor a que los demás se den cuenta, preparas por adelantado tus justificaciones. 
  1. Miedo a la humillación
  • Has sido humillado/a por uno de tus progenitores por haber experimentado placer con tus sentidos. Por esto te crees con el deber de servir a todos los que amas, quiénes pones por delante de ti mismo/a. 
  • Contienes mucho las palabras, has aprendido que no tienes derecho a decir cosas que puedan perjudicar a otros, incluso puedes llegar a justificarlos. 
  • No quieres reconocer ni tu sensualidad ni tu amor por los placeres asociados a los sentidos. Rechazas los impulsos vinculados con los sentidos y tienes miedo de pasarte de la raya y sentir vergüenza. 
  • Temes ser castigado/a si disfrutas demasiado de la vida. 
  • Puede que tengas historias relacionadas con la sexualidad en tu infancia o adolescencia. 
  • Te las apañas para no estar libre ya que, para  ti “estar libre” significa “no tener límites y sentir demasiado placer”. Limitas de este modo tu libertad, anteponiendo las necesidades de los demás a las tuyas, por lo que te falta tiempo para disfrutar de la vida. 
  1. Miedo a la traición
  • Haces todo por convencer a los demás de que tienes una fuerte personalidad.
  • Usas tus cualidades de jefe para imponer tu voluntad. 
  • No estás en contacto con tu propia vulnerabilidad y buscas mostrarte fuerte.
  • Quieres que los otros sepan de lo que eres capaz. 
  • Haces esfuerzos para que te consideren una persona responsable
  • Crees que ser responsable es ser jefe.
  • Encuentras fácilmente la manera de no ser acusado/a. 
  • Buscas ser especial e importante. Buscas los honores y los títulos y acaparas mucho la atención dentro de un grupo. 
  • Cuando delegas exiges que todo se haga a tu manera y a tu ritmo para mostrarte superior e importante. Verificas continuamente por falta de confianza. 
  • Te gusta tenerlo todo previsto para controlar mejor. No soportas que alguien venga a deshacer sus planes y te resulta difícil aceptar los imprevistos. 
  • Buscas mostrarte independiente para no despertar tu miedo a la separación, es decir, el abandono. 

Te aconsejo que aprendas a reconocer qué herida está activada y cómo aceptarla, esto te ayudará a no usar la máscara asociada a esa herida. El siguiente paso es ser consciente de las situaciones en las que aparece. Debes hablar con tu niño interior y decirle: lo que sucedió en el pasado no fue tu culpa, ni es justo que te trates igual que te trataron entonces.

Si experimentas dificultad en identificar tus heridas o bien, una vez hecho, no consigues manejarlo por tu cuenta, mi mayor recomendación es siempre acudir a un profesional. En terapia podemos trabajar junto/as en ello y ayudarte a sanar tus heridas poco a poco. 

Si has conseguido identificarte, me encantará leer tu experiencia en los comentarios.

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5 thoughts on “Heridas de la infancia

  1. Flora dice:

    Me eh identificado gracias por todo lo que envías me es muy útil para mi y mi corazón ? vengo de una etapa complicada gracias por ayudarme a sanar ?

    1. Celia Betrian Roca dice:

      Para mí es un placer Flora. Mucho ánimo con tu proceso. Un abrazo

  2. Gissell dice:

    pude identificarme, muchas gracias por tus correos me ayudan a conocerme un poco mas cada ves.

    1. Celia Betrian Roca dice:

      Me alegra mucho Gissell 🙂 Feliz año nuevo

  3. Dara dice:

    No había revisado mi correo y no sabía que me llegaban estos mensajes, ahora quiero saber más ? gracias por hacer este tipo de datos e información Para el publico! ❤️ Me gusto mucho y me identifique con algunas cosas ?

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