Amor, Relaciones, Salud mental

Cómo los estilos de apego afectan a las relaciones en la etapa adulta

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En la infancia no puedes sobrevivir sin la ayuda de figuras protectoras. Estas figuras protectoras suelen ser los padres o la persona que te cría, llamémoslo “cuidadores”. 

Los cuidadores son aquellas personas que de niño/a te alimentan, cuidan y protegen y en función de cómo haya sido tu relación con ellos, desarrollas un tipo de apego u otro.

Gracias al trabajo de Bowlby y Ainsworth, actualmente existe  mucha información sobre cómo el estilo de apego (vínculos emocionales) que desarrollas en la infancia, afecta a la manera de relacionarte en tu etapa adulta. 

En este artículo, quiero hablarte de los distintos tipos de apego, de cómo se desarrolla cada uno de ellos y cómo estos afectan en las relaciones amorosas como persona adulta. 

Una vez conoces el estilo de apego que tienes, podrás saber por qué creas las relaciones que creas y por qué repites constantemente los mismos patrones en todas ellas.

Los 4 tipos de apego son:

  • Desorganizado
  • Evitativo
  • Ansioso-ambivalente
  • Seguro

Veamos  uno por uno: 

Estilo de apego desorganizado

Este estilo de apego se desarrolla cuando te crías en un ambiente hostil y agresivo, en el que se dan malos tratos y abusos por parte de los cuidadores. Se llama “apego desorganizado” porque los cuidadores actúan de manera desorganizada, es decir, imprevisibles e impredecibles

Las personas que te tienen que proteger y cuidar son aquellas que te maltratan. Sin embargo, esto provoca un desequilibrio interno muy fuerte, ya que para sobrevivir necesitas tus cuidadores, a pesar de ser sus víctimas. 

A raíz de esto, aprendes que para recibir las necesidades emocionales básicas debes tolerar el dolor, sus agresiones y actos violentos. Esta situación te puede llevar a desarrollar mecanismos adaptativos como la disociación.

La disociación es un mecanismo adaptativo que “desconecta” tu mente de la realidad cuando te encuentras ante una situación límite que sobrepasa tus recursos psicológicos para afrontarla. Actúa como distancia de seguridad, reduciendo el impacto, la tensión, el miedo y el dolor del momento. 

Al haberse dado una desatención de tus necesidades emocionales, se crea confusión, terror y angustia por miedo a las reacciones negativas y violentas que puedes recibir. Esto te lleva a mostrarte hipervigilante para evitar las posibles agresiones, desarrollando así un miedo evidente hacia los cuidadores. 

Tu autoestima se ve afectada, pues desarrollas la creencia de que “mereces ese tipo de trato”, junto a un gran sentimiento de culpabilidad. 

Este tipo de apego supone un origen para la sumisión, pues aprendes a amoldarte para que los demás no se enfaden ni respondan de manera agresiva. Así es, tiendes a complacer y cualquier acto de expresión de tus necesidades/deseos te resulta ajeno o extraño, dado que durante años has estás desconectado/a de lo que tú quieres y haces solo aquello que los demás quieren. 

¿Cómo afecta el estilo de apego desorganizado en la edad adulta?

En la edad adulta te sientes confundido/a a la hora de comprender y entender, tanto a los demás, como a ti mismo/a. Puedes revivir constantemente este trauma y entras en un bucle insano que te dificulta establecer relaciones estables. 

Sigues en un estado de alerta constante, ya que crees que cualquier comportamiento que tengas puede desatar enfado en la otra persona y te siente indefenso/a ante tal acto. 

Puede que sientas que todo el mundo se aprovecha de ti y tú eres incapaz de protestar ante conductas violentas o injustas.  Incluso prefieres aguantar que pelearte con una persona. 

Te resulta muy difícil establecer relaciones íntimas estables porque desconoces lo que es el respeto por los demás, y por sus límites, llegando a desobedecer derechos y obligaciones. Puedes llegar a creer que el amor va acompañado de violencia, por lo que crees que es legítimo comportarse así con las personas que quieres. 

Estilo de apego evitativo

La mejor manera de definir a alguien que tiene este tipo de apego es. “persona que huye de sus emociones”.

El estilo de apego evitativo se desarrolla cuando los cuidadores apenas satisfacen tus necesidades como bebé. Se ha rechazado tu experiencia emocional, por desconocimiento o miedo, sea invalidando, rechazando o mostrándose distantes.

Como consecuencia, entiendes que expresar tus necesidades puede asustar o provocar rechazo.  Para seguir en conexión con tus cuidadores tienes que renunciar a tus emociones, por lo que te desconectas emocionalmente. Así, aprendes a no confiar y te vuelves emocionalmente autosuficiente

Esto es un mecanismo de defensa que lleva a una conducta de huída y evitación: evitas sentirte rechazado/a, por lo tanto, dejas de sentir emociones

¿Cómo afecta el estilo de apego evitativo en la edad adulta?

En la etapa adulta, eres una persona desconectada emocionalmente, tienes dificultades para sentir, identificar y expresar tus emociones. Desconoces lo que sientes y el significado de la experiencia emocional. 

Te muestras muy autosuficiente e independiente, porque niegas tu vulnerabilidad y carencias, pues no tienes contacto con las emociones.  Esto te puede llevar a ser poco coherente y poco auténtico/a, porque no empleas las emociones para guiarte y tomar decisiones. Sin embargo, tienes una alta autoestima porque eres muy autónomo/a. 

En las relaciones amorosas experimentas dificultades, pues no tienes desarrolladas tus capacidades emocionales, lo que puede ser muy abrumador. 

Al no saber lidiar con la alta carga de afecto de una relación, evitas la intimidad, llevas a cabo conductas de evitación y huída

Además, puedes desconcertar al mandar mensajes contradictorios: un día puedes estar muy bien, cercano/a y cariñoso/a y al otro, agobiarte, mostrarte frío/a y alejarte. Cuando hay un exceso de acercamiento o compromiso, es cuando más evitativo/a te comportas. 

También tiendes a alejarte cuando de verdad quieres estar con alguien y empiezas a sentir algo, pues te es difícil manejar todas las emociones. No es que no quieras a la persona o que no quieras un compromiso con esta, sino que no puedes con la carga emocional que eso conlleva. 

Estilo de apego ansioso-ambivalente

El estilo de apego ansioso-ambivalente se caracteriza por las emociones del miedo y ansiedad, debidas a haber recibido en la infancia sentimientos y emociones contrapuestas por parte de los cuidadores. Además, tus necesidades emocionales se ven satisfechas solo de vez en cuando, es decir, de manera intermitente. 

La inconsistencia en las conductas de cuidados y seguridad, te genera un estado de angustia e inseguridad, que impide una adecuada exploración del medio. Se ven afectadas la independencia, la autonomía y el psicodesarrollo del infante. Cuando no obtienes la seguridad y la protección por parte de los cuidadores, llevas a cabo intentos de llamar la atención, para que así atiendan tus necesidades. 

Temes una separación (y abandono) y como consecuencia, vives en estado de alerta constantemente, evitando alejarte demasiado de la figura de apego. 

¿Cómo afecta el estilo de apego ansioso-ambivalente en la edad adulta?

Durante la infancia has aprendido que para sobrevivir debes persistir a tus cuidadores de manera intensa para que calmen tu necesidad. En la fase adulta, esto se traduce en temor de que la pareja no te ame demasiado y ansiedad ante la (posible) separación. 

Te has acostumbrado a vivir las relaciones desde la intranquilidad e insatisfacción, pues siempre quieres recibir más intimidad y vinculación de la que se proporciona. 

Te vuelves muy demandante, ya que es la única manera de calmar tus necesidades emocionales, aunque no sepas que partes de una necesidad, carencia o vacío. Dada la falta de independencia y autonomía, sumado a la constante búsqueda urgente de la otra persona para poder sosegar tu ansiedad, tienes dependencia emocional. 

Puedes caer en el error de esforzarte para que la pareja te dé aquello que crees necesitas, pero no comprendes que puedes sentirte totalmente apoyado/a sin estar pendiente de la pareja o bien, sin que esta lo exprese.

Mayormente, en las relaciones que estableces sueles adoptar un rol sumiso, con el objetivo de encontrar protección y evitar enfrentarte a la vida por ti solo/a. 

Quiero hacerte un recordatorio: Una buena autoestima e independencia no se puede desarrollar si no te das la oportunidad de conocerte, tomar decisiones por ti mismo/a, aprender de tus errores y ser una persona independiente y responsable de tus propios problemas. 

Estilo de apego seguro

Este último estilo de apego que te explico es el apego seguro. Se puede comprobar que este estilo de apego tiene sus ventajas afectivas y emocionales.

El apego seguro se caracteriza principalmente por la incondicionalidad de los cuidadores. Existe un muy fuerte vínculo con ellos y sabes que no van a fallarte. Te han hecho sentir protegido/a, escuchado/a, comprendido/a, amado/a, … Por lo que la mayoría de tus necesidades emocionales están cubiertas. 

Interactúas de manera adecuada con el entorno y exploras con la seguridad de que si algo sucede, puedes contar con el apoyo y cuidado de tus cuidadores. Emocionalmente, existe una sintonía entre tu (de infante) y la figura de apego. Incluso, te acercas a tus cuidadores cuando te enfadas para que te den consuelo y los buscar cuando se alejan. 

¿Cómo afecta el estilo de apego seguro en la edad adulta?

Se trata de un estilo de apego que te protege en la edad adulta de posibles trastornos emocionales u otro tipo de patologías. Sin embargo, es importante informar que por supuesto, 

también es probable que de adulto experimentes sufrimiento, tengas miedos o establezcas relaciones no muy saludables. 

Generalmente, este estilo de apego te permite llegar a la vida adulta con una buena independencia afectiva, permitiéndote relacionar mediante el establecimiento de vínculos afectivos saludables, caracterizados por la calma y la tranquilidad. 

Has podido construir una buena autoestima, la que te ayuda a mostrarte tal y cómo eres, con confianza y sin temor. Además, tienes la capacidad de confiar en los demás, manteniendo relaciones íntimas sin ansiedad y pudiendo compartir tus sentimientos sin miedo al rechazo. 

Una vez vistos los 4 tipos de apego, te habrás dado cuenta que se pueden dividir en dos grupos:

  • Estilos de apego inseguros: ansioso-ambivalente, evitativo y desorganizado
  • Estilo de apego seguro

Los estilos de apego inseguros pueden dar lugar a dificultades en la vinculación afectiva con otras personas. Adoptas comportamientos que pueden afectar a tu salud mental. Por esto, si te has identificado con alguno de los tres primeros apegos, mi mayor recomendación es que acudas a terapia para que un profesional te ayude a tratarlo y así puedas empezar a crear vínculos afectivos más sanos. 

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2 thoughts on “Cómo los estilos de apego afectan a las relaciones en la etapa adulta

  1. Soralia dice:

    Me ha encantado este tipo de información,es muy bueno aprender cada día más.. ojalá sigan haciendo esto .. gracias

    1. Celia Betrian Roca dice:

      Qué bueno leer esto 🙂 Un abrazo muy fuerte

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