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Episodio 8: Cómo establecer límites

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Bienvenido/a al nuevo episodio de esta primera temporada del podcast sobre amor y relaciones. Hoy hablaremos sobre el episodio 8: Cómo establecer límites . 

Muy a menudo veo personas que están en una relación y no saben cómo actuar ante determinados comportamientos. Saben que sus parejas tienen comportamientos muy dañinos, muy hirientes, pero no saben cómo actuar. 

¿Por qué no sé actuar cuando mi pareja tiene un comportamiento hiriente?

Principalmente, sucede por la existencia de miedo, presente en el proceso de poner límites, que implica pensar que la otra persona se va a enfadar o va a opinar mal de ti. 

Los límites no tienen nada que ver con el egoísmo, egocentrismo o agresividad. No tienes porqué sentir culpa, para nada. 

Los límites son necesarios en todas las relaciones.

Es siempre un derecho tuyo defenderte y protegerte para construir relaciones más saludables. Los límites están hechos para que puedas disfrutar mucho más de las relaciones que tienes. 

¿Qué sucede cuando no hay límites?

En el momento en que entras en una relación sin poner límites, sin decir lo que te gusta y lo que no o sin ser escuchado/a, lo más probable es que la relación termine deteriorándose y tu malestar emocional también. 

Al no existir las barreras protectoras, los límites, te encuentras en una posición mucho más vulnerable y no queremos eso. 

En mi opinión como psicóloga, los límites son totalmente necesarios y estás en tu derecho de establecerlos. Si la otra persona no respeta que quieras poner límites y los sigue traspasando… ¡Houston, tenemos un problema! Tendrás que replantearte el tipo de relación con esa persona. 

Nunca deberías sentirte culpable por poner límites a las personas, sean tu pareja, un amigo/a o tu familia. Es esencial que tú mismo/a entiendas el porqué de los límites y su función. Sobretodo, tienes que entender que tus límites tienen que ser respetados. 

¿Cómo establecer límites?

1.Definir:

En primer lugar, tienes que definirlos. 

  • ¿Cuáles son los límites que quieres poner?
  • ¿Qué es lo que deseas cambiar?
  • ¿Cuáles son los comportamientos que se han dado hacia ti y no te gustan?
  • ¿Qué comentarios o frases te han herido?
  • ¿Cuáles son los comportamientos que te duelen?
  • ¿Qué es lo que deseas decir a la otra persona?

Trabaja el autoconocimiento y analiza el pasado para identificar aquellas experiencias pasadas que te han herido y crees que estás siendo demasiado débil o permisivo/a en el presente.. 

Una vez este paso sea claro, pasamos al segundo.

2. Valorar las consecuencias:

Al poner límites es posible que la otra persona se quede sorprendida. Siempre ha hecho aquello que quería y ahora se encuentra con que tú le estás poniendo un límite a ese comportamiento hacia ti. 

Por este motivo, es importante evaluar las posibles consecuencias cuando vayas a poner límites. 

  • ¿Qué va a hacer la otra persona?
  • ¿Qué me dirá al respecto?
  • ¿Cuál puede ser la posible consecuencia?

Ser consciente de esa posible reacción te dará la suficiente seguridad como para alzar la voz y explicar tus motivos y mantenerte firme a ellos. Ejemplo: 

Entiendo que este límite te parezca algo fuera de lugar y que no te lo esperabas, pero es importante para mi y quiero que se respete.

Seguramente aquellas personas que se han estado beneficiando de ti aprovecharán para echarte la culpa, te llamarán egoísta y que piensas solo en ti. Esto tienes que valorarlo porque puede suceder. 

3. Evitar dar explicaciones excesivas:

No es necesario que expliques detalladamente el motivo de esos límites. 

No tienes que justificarte por mirar por ti y tu bienestar.

Simplemente tienes que dejar claro que es algo importante para tí y que mereces que eso se respete. ¡Y ya está! No tienes que quedarte ahí arrastrándote o esperando a que la otra persona lo entienda. 

Una persona que te quiere va a entender que tú pongas ese límite y ya está. Quizá le cueste un poco atenderlo desde el principio, pero lo intentará. 

4. Practicar la asertividad:

En resumidas cuentas, los límites también son que cuando tú quieras decir no, digas no. 

Si no te apetece hacer algo, dílo. Eso es un límite. Otros ejemplos: te invitan a una fiesta a la que no te apetece ir y tu respondes “Mira, agradezco muchísimo la invitación pero la verdad es que por hoy voy a pasar”. Fin, no tendrías que decir nada más. 

Lo que pasa es que actualmente muchos tienen miedo al rechazo, hay esa necesidad de sentirse aceptado por los demás, que nos impide ser asertivos y pensar en nosotros, que paradójicamente, es lo que más nos beneficia. 

En el momento que dejas de ser tú y de hacer lo que te apetece, ya no te estás respetando. Estás escogiendo hacer lo que los demás quieran porque no tienes la personalidad ni la valentía suficiente como para decir que no

Poner límites es la única manera de protegerte de esos comportamientos que no te gustan.

Si sientes que están complaciendo a los demás constantemente, te pregunto:

¿Y qué pasa con tus necesidades y deseos? 

¿Cuando atiendes a tus necesidades y deseos?

  • Cada vez que dices que sí cuando quieres decir no, se merma tu autoestima. 
  • Cada vez que recibes ataques que no te gustan y eres incapaz de poner límites, se merma tu autoestima. 

Con el tiempo, esto se cronifica y el miedo es mayor. Después de haber dejado pasar tanto tiempo que ahora te parece demasiado el hecho de poner un límite. Es normal sentirse perdido/a después de tanto tiempo esperando que los otros pongan los límites por ti y te respeten, cuando tú no lo has estado haciendo por ti. 

Ahora es el momento de poner las manos sobre la mesa, tomar las riendas de tu vida y hablar por ti, porque nadie más lo va a hacer. Esto es importante: piensa que estás defendiéndote, no estás exigiendo nada a los demás, estás hablando por ti y tu bienestar emocional. 

Quiero para de mermar mi autoestima 

5. Ser consciente de que te pueden ignorar:

Otra cosa importante a tener en cuenta es que es probable que al inicio te ignoren. Es probable que sorprendan al inicio al encontrarse con ese nuevo límite. Tienes que tener paciencia y darles un tiempo para que se adapten a ello.

Sé consistente. No creas que por haberlo dicho una vez todo vaya a ser de color rosa y todos lo vayan a entender. Seguramente no será así. 

6. Alejarse:

Si llega un momento en que esos límites no se están respetando y la persona a la que lo dices, no te escucha o no lo entiende, entonces deberías alejarte

No tendría que venir nadie a tu vida, ni tendrías que mantener lo/la, si no respeta algo que para tí es muy importante. 

Sé que es normal sentir miedo al rechazo y miedo a que la persona se vaya de tu lado. Siento decirte que es mejor que la persona se vaya de tu lado. No te mereces a alguien que no esté ahí cuando tú se lo estás pidiendo. 

7. Renegociar:

Si sientes que, por ejemplo con tu pareja, el límite no se está entendiendo bien, trata de renegociarlo. Piensa en cómo le gustaría a esa persona que se lo comunicarás o, si bien hay algún otro tipo de límite que puede que encaje mejor. 

Poner un mismo límite a todo el mundo puede ser confuso, pues no se tiene el mismo tipo de relación. Puedes renegociar este mismo límite con diferentes personas. 

El hecho de poner límites es un acto de honestidad y responsabilidad. 

Honestidad y responsabilidad hacia tí, porque tienes que ser lo bastante honesto/a contigo y decirte: “Oye, ya está, aquí estoy para vivir mi vida. Si esto me está doliendo, tengo que aceptarlo y hacer algo al respecto”. 

Estás siendo responsable de tí y de tu vida. Nunca des esa responsabilidad a otras personas. No esperes que las personas vayan a respetar tus límites si tú no los comunicas, si no eres consistente o si no estás ahí para recordar e insistir en que tienen que respetarlos.

Poner límites te ayuda a tener independencia afectiva y a no apegarse a otras personas. 

Lo que sucede con el apego, cuando se tienen relaciones de mucho apego, es que prácticamente no existen límites. 

Cuando estás tan apegado/a a otra persona, sea pareja, amigo/a, familia, casi no existe espacio y se convierte en una relación muy dependiente. 

Recordatorio: no es bueno ser dependiente de nadie. Tú eres una persona individual con tus propios rasgos, características y personalidad. Tienes que poner esos límites para mantener tu individualidad. 

Practicar el desapego te ayudará a crear relaciones en las que desde el inicio tú mantienes tu individualidad y no te es tan complicado ni doloroso poner límites. 

Lo más importante es empezar

No espero que seas un experto/a en poner límites si no lo has hecho nunca antes. Lo que pretendo es que después de leer este artículo, te sientas capaz y con ganas de comenzar a alzar la voz y hablar por ti mismo/a. 

Poco a poco, ya irás construyendo una mejor base de asertividad y de comunicación de tus necesidades. No es una habilidad que vayas a tener de la noche a la mañana, no, se tiene que ir trabajando paso a paso. 

Lo más importante es que empieces y comiences a ser consciente de qué límites faltan en tu vida. 

Te lo anticipo, vas a tener relaciones más saludables. En el momento que pones límites, desaparece la negatividad y el malestar. 

Se van a quedar a tu lado las personas que te quieren con límites. Y eso es genial. No queremos a nuestro lado una persona que no quiera aceptar o entender nuestros límites. Una persona que te quiere tal y como eres, entiende tus límites. 

Consejo final

Desde mi punto de vista, la mejor manera de poner límites es trabajando la comunicación asertiva. Empieza a comunicar tus necesidades considerando que estás a la misma altura que los demás y tus derechos en comparación con los demás, valen lo mismo. 

Se trata de un ejercicio de empatía y respeto hacia los derechos de los otros y de reivindicación de los propios. 

Para ser asertivo/a prueba a: 

  • Expresar lo que sientes al respecto
  • Expresar lo que te gustaría hacer
  • Explicar el porqué

La única manera de afrontar el miedo a lo que te puedan decir por poner límites, es enfrentándolo. Poco a poco te irás habituando y ya no será más una barrera/bloqueo para las siguientes veces. 

¿Te va a costar? Sí, pero va a valer la pena. 

Porque es hablar por ti. Defender y mantener tus derechos cuando las situaciones son injustas o cuando atentan contra tu salud y estabilidad emocional. Así pues, no hay nada mejor en esta vida que hablar por tu salud mental. 

Espero que te haya gustado este episodio y te haya sido de ayuda. Sobretodo, no olvides ponerlo en práctica. ¡Nos vemos en el próximo!

Resumen del episodio:

  • ¿Por qué no sé actuar cuando mi pareja tiene un comportamiento hiriente? Tienes miedo al rechazo, abandono y a que la pareja opine mal de ti. 
  • ¿Qué sucede cuando no hay límites? La relación y tu estado de bienestar mental se deteriora con el tiempo
  • ¿Cómo establecer límites?
    • Definir
    • Valorar las consecuencias
    • Evitar dar explicaciones excesivas
    • Practicar la asertividad
    • Ser consciente de que te pueden ignorar
    • Alejarse
    • Renegociar
  • El hecho de poner límites es un acto de honestidad y responsabilidad
  • Poner límites te ayuda a mantener la independencia afectiva y a no apegarse a las otras persona
  • Lo más importante es empezar
  • Consejo final: usa la comunicación asertiva para expresar tus límites a los demás. 

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